viernes, 17 de julio de 2009

Llegó el espionaje de alta tecnología a Panamá

Los acuerdos e intercambios de notas diplomáticas celebrados con EEUU ha colocado a Panamá en una posición vulnerable en todo lo concerniente a nuestra seguridad nacional. De hecho, somos dependientes de EEUU en toda materia – desde las comunicaciones, el transporte, la economía y, hasta, la cultura. Recién se informó que la ciudad de Panamá tiene un sistema avanzado de vigilancia que cuenta con 200 cámaras colocadas en diferentes puntos. A su vez, un total de 25 cámaras del mismo sistema se encuentran colocadas dentro de los terrenos de la Universidad de Panamá.
Los panameños conocemos poco sobre el sistema que utilizan estos organismos para vigilarnos. Sabemos menos sobre como monitorean el sistema de comunicaciones, que incluye teléfonos, celulares, internet, correos electrónicos y otros avances técnicos. En EEUU, Josh Silver, director ejecutivo de Free Press, puso sobre alerta a los norteamericanos sobre la “tecnología que monitorea todo lo que circula a través de internet”. Asegura que la tecnología “es algo que funciona, está disponible y no hay legislación en EEUU que impida que el gobierno en Washington la utilice. Las principales empresas proveedoras de internet, en particular AT&T y Verizon, vigilan el contenido de lo que circula en ese mundo cibernético y en las líneas telefónicas en todo el país”. Obviamente, vigilan el mundo entero. Según la periodista Amy Goodman, el sistema de espionaje es la columna vertebral del programa de “escuchas telefónicas sin orden judicial” actualmente vigente en EEUU.
En el caso de Panamá desconocemos quienes espían el sistema de comunicaciones. En el caso de EEUU, Thomas Tamm, abogado del Departamento de Justicia, denunció la existencia de un programa secreto de vigilancia. Según Tamm, este país tiene “un procedimiento legal en vigencia a través de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera para permitir las escuchas telefónicas de los norteamericanos que van al extranjero. Son muchos más los norteamericanos sometidos ilegalmente a escuchas telefónicas de lo que sabemos. Cuando empecemos a enterarnos de cuántas personas fueron torturadas a nombre nuestro, agrega Tamm, también nos vamos enterando poco a poco sobre el alcance de las escuchas telefónicas".
Si la ley norteamericana permite el espionaje de sus ciudadanos cuando viajan al exterior, que les impide utilizar sus recursos para espiar a los panameños en Panamá. Hace pocos años el entonces senador Barack Obama votó para otorgar a empresas como AT&T y Verizon, inmunidad retroactiva de ser procesadas. The New York Times recientemente informó que Washington tiene una base de datos llamada Pinwale, con millones de correos electrónicos interceptados.
En una reciente audiencia del Senado, el senador Russ Feingold le preguntó al procurador general de EEUU, Eric Holder, si creía que el programa original de escuchas telefónicas sin orden judicial era ilegal. Según Holder sólo pudo señalar que el programa “era desacertado como política”. En EEUU, según Amy Goodman, “el gobierno de Obama está siguiendo un camino peligroso en relación con los programas de espionaje de la era Bush. Estos deberían ser suspendidos y puestos a consideración de la justicia, en lugar de ser ampliados y defendidos”.
En Panamá se dice que la vigilancia pretende “controlar” el aumento de la criminalidad, producto de las políticas neoliberales que los últimos gobiernos han aplicado. Sin embargo, los servicios de seguridad de la Presidencia, con sus asesores norteamericanos, podrían tener otras ideas más preocupantes.
Panamá, 16 de julio de 2009.

jueves, 9 de julio de 2009

Nueva derecha en el poder juega política

El 1º de julio, el presidente Ricardo Martinelli al entrar al palacio de Las Garzas (Presidencia) se encontró con un país cuyos últimos gobiernos perdieron su rumbo en materia de desarrollo social y económico. Durante varios lustros se ha hecho énfasis en políticas neoliberales que han debilitado la capacidad productiva del país y ha empobrecido a la mayoría de los panameños. A esta situación se le agrega, actualmente, la recesión norteamericana que ha paralizado las inversiones e intercambios comerciales a escala mundial. Los indicadores presentan fuertes deterioros en áreas estratégicas como la educación, la salud, el desarrollo urbano y otros aspectos sociales claves. En materia económica, después de un crecimiento del producto interno bruto promedio del 8 por ciento entre 2005 y 2008, en el presente año se proyecta un incremento de apenas el 2 por ciento.
La estrategia neoliberal, que dominó aquel período, también agudizó los problemas asociados con el crimen organizado. Un relajamiento de las leyes abrieron las puertas a la corrupción y al abuso en negocios turbios como los juegos al azar, el lavado de dinero y el tráfico de drogas y seres humanos. La violencia, pareja íntima de la corrupción, ha saltado a la palestra multiplicándose los delitos y los crímenes. De la corrupción no se escapan los grandes proyectos públicos, negocios particulares y la vida cotidiana del panameño.En materia política Martinelli pretende no sólo ser el gran ganador de la contienda electoral del pasado 3 de mayo. En la primera semana en la Presidencia ha enviado mensajes en el sentido de querer desplazar al Partido Revolucionario Democrático (PRD) – actualmente pasando por una profunda crisis dentro de sus filas partidistas - del centro de gravedad de la vida política panameña. Es la posición que ha ocupado desde su creación por el general Omar Torrijos en 1978. Los voceros de Martinelli abanican el surgimiento de un partido de izquierda que acabaría con el PRD. Un diario de la localidad, anuncia un “relevo” del PRD y su reemplazo por la “izquierda”.
Más que análisis de la realidad panameña, son especulaciones de “cabezas calientes” que reciben líneas provenientes de alguna embajada en la capital panameña. Martinelli es políticamente de extrema derecha, que logró capturar el centro político mediante una campaña mediática acertada, alianzas oportunas y mucho dinero.
Según una atinada comentadora, “se pretende armar un escenario en que el PRD, además de perder el gobierno también pierda el liderazgo de la oposición”. Para ello abanican a una alternativa de izquierda. Sin embargo, la misma observadora señala que ve “tres frentes políticos opositores beligerantes: 1. El PRD y las centrales sindicales. 2. El FRENADESO con el SUNTRACS y 3. Las diversas agrupaciones sociales que confluyen en el Partido Alternativa Popular en formación”.
El presidente Martinelli hizo su campaña electoral pregonando el “cambio”. Los panameños ya están a la expectativa. Su fracaso le dará paso expedito a una nueva generación para asumir los desafíos. Más aún, surgirá una generación de panameños de una clase diferente de hombres y mujeres llamada a enrumbar el país en otra dirección que beneficie a todos. La extrema derecha está condenada a pasar a la historia como un desliz producto de las malas políticas neoliberales aplicadas en los últimos 20 años.
Panamá, 9 de julio de 2009.

viernes, 3 de julio de 2009

El golpismo y la democracia

El mundo entero y, especialmente, los pueblos y gobiernos de América latina repudiaron el golpe de Estado que separó al presidente Manuel Zelaya de su cargo en Honduras. Fue un clásico golpe militar auspiciado por la derecha política, aplicando las enseñanzas de los manuales aprendidos en la Escuela de las Américas y de la CIA.
En Honduras los militares tomaron sus posiciones y ungieron a un presidente usurpador. Mientras tanto, en Panamá, Ricardo Martinelli, político de derecha asumió ayer la primera magistratura de la República después de haber ganado elecciones convocadas en el marco de la Constitución Política. Mientras que el presidente Zelaya era secuestrado y expulsado de su país por los militares, en Argentina la derecha política ganaba elecciones parciales que le dio mayoría en el Congreso de ese país del Cono Sur.
En el caso de Panamá, el nuevo presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, reemplazó a un mandatario cuyo partido fue fundado por el general Omar Torrijos y es miembro de la Internacional Socialista. Al mismo tiempo, sin embargo, aplicaba las recetas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI). En Argentina, la presidenta Cristina Kirchner es dirigente del partido Justicialista, fundado por Juan D. Perón, pero no pudo evitar que la derecha la derrotara en la urnas.
La derecha hondureña podía esperar hasta diciembre de este año para llevar sus aspiraciones de poder al pueblo que estaba convocado para ir a las urnas en el marco de elecciones generales. Se sabían derrotados de antemano y planearon su golpe de Estado. La derecha hondureña tenía buenos motivos para estar asustada. El presidente Zelaya estaba modernizando a un país que se había quedado muy atrás.
Con cada día que pasaba se afianzaba más la democracia en Honduras. Los terratenientes, rentistas y exportadores tendrían que sentarse en el Congreso con representantes del pueblo. Zelaya todavía tiene espacio para regresar a Honduras. Evo Morales (2008), Hugo Chávez (2002) y Omar Torrijos (1969) dieron sus contragolpes.
Ante los hechos acaecidos el domingo, la OEA, la ONU, los países centroamericanos y EEUU declararon que sólo reconocían al presidente Zelaya. Como en el caso de Bolivia, los presidentes del grupo ALBA pero también otros mucho más moderados (Lula, Tabaré Vázquez, Cristina Fernández de Kirchner, Michelle Bachelet, Oscar Arias), temen una vuelta a la década de 1970. En todos los países la derecha quiere defender sus enormes márgenes de ganancia amenazados por la crisis y por las reivindicaciones de los trabajadores.
A pesar de las declaraciones de Obama, EEUU aún no ejerce presión sobre los golpistas. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que su país no estaba listo para calificar formalmente de golpe militar al derrocamiento. Semejante declaración obligaría a suspender la transferencia de millones de dólares a Honduras. Clinton también se rehusó a comprometerse explícitamente a trabajar por el retorno del presidente Zelaya, diciendo únicamente que quería la restauración del “orden plenamente, democrático y constitucional”.
Los golpistas siguen recibiendo apoyo financiero de EEUU por medio del Fondo Nacional para la Democracia, del Instituto Republicano Internacional y del Instituto Democrático Nacional para las Relaciones Internacionales. Además, los dos generales que encabezaron la asonada militar fueron entrenados en tácticas de desestabilización en Fort Benning (la Escuela de las Américas). El general Romeo Vásquez, quien encabezó el golpe hondureño, asistió en dos oportunidades a la Escuela de las Américas, en 1976 y 1984. El general de la Fuerza Aérea, Luis Javier Prince Suazo, quien también participó en el golpe, recibió entrenamiento en la Escuela de las Américas en 1996.
Panamá, 2 de julio de 2009.