En toda sociedad de clase quien tiene el poder tiende a abusar de él en algún momento. Para ello, quienes ocupan las posiciones de poder definen qué se considera un abuso y cómo se debe castigar al responsable. En el caso de EEUU, se ha abierto un debate en torno a la tortura. La pregunta es sencilla: ¿debe el gobierno utilizar la tortura para extraerle información a las personas que tiene bajo su control?
A pesar de la sencillez de la pregunta, las implicaciones son muy complejas y deben ser cuidadosamente evaluadas. La idea de un debate sobre esta materia constituye, en sí, un paso atrás de siglos. Quienes participan del debate borran, de una vez, toda noción sobre los derechos humanos. No sólo en EEUU, practicante confeso de torturas a detenidos, sino del resto del mundo que lo tolera sin protestar.
En el debate se plantean cuatro niveles: el legal, el político, el utilitario y el moral. Aunque parezca absurdo, una de las partes asegura que la legislación norteamericana permite la tortura. Además, argumenta con pasión que la tortura es una herramienta política válida para la seguridad nacional. La otra parte, alega que la tortura debe abandonarse porque no arroja resultados útiles. Por último, se asegura que la víctima no tiene moral, es mala y perversa, por lo tanto es legítimo cualquier abuso, incluyendo la tortura.
En América latina, cuando los regímenes militares torturaban a los enemigos del orden establecido, lo hacían en forma secreta. No decían que era legal y menos que era políticamente correcto. Tampoco lo relacionaban con una moral justificadora. En su momento, la mayoría de los militares que abusaron del poder fue condenada por no respetar la ley, por sus errores políticos y por la inmoralidad de su actos.
En EEUU, el presidente Barack Obama quiere abordar los abusos y las torturas que cometió el expresidente George Bush en su “guerra contra el terrorismo” con guantes de seda y sin ensuciarse las manos. No lo podrá hacer debido a lo complicado del asunto. Si no logra extirpar a los torturadores de los “terroristas islámicos”, como llaman a los detenidos en sus campos de concentración, mañana justificarán la tortura de los traficantes de drogas y otros “enemigos”. Seguirán en la lista de torturados los inmigrantes ilegales y los partidarios del desarrollo en los países pobres. En esta misma lógica, seguirían los propios norteamericanos que serían llevados a cámaras de tortura especialmente concebidos para extraerles información.
En la década de 1950, para destruir el movimiento obrero norteamericano se creó la gran “cacería de brujas” encabezada por el Senado de aquel entonces. Fueron electrocutados varios “brujos” comunistas, otros fueron encarcelados y miles perdieron su empleo. Cuando comenzaron a buscar “comunistas” en las Fuerzas Armadas el presidente Eisenhower puso fin a las aventuras del Senado.
¿Podrá Obama poner fin a las torturas y controlar a los agentes que se alimentan de los temores ajenos?
En Panamá y en América latina hay una historia larga de abusos por parte de quienes detentan el poder y explotan el entorno natural y social. Los debates han sido álgidos entre quienes luchan por descubrir los atropellos y aquellos que hacen todo lo posible por encubrirlos. En estos momentos, en Panamá, se denuncian los casos de las muertes de obreros de la construcción y de pescadores por parte de fuerzas del orden. Igualmente, las actividades mineras, energéticas, turísticas y de comunicación están acabando con comunidades enteras en toda la geografía del país.
En el pasado reciente se luchaba contra los regímenes militares y sus abusos de los derechos humanos. En muchos de los casos – Panamá, Chile, Guatemala, Brasil y los demás – los responsables han sido llamados a capítulo y han tenido que responder por sus actos. En la actualidad, este debate – con ribetes políticos y éticos - en torno a los abusos, y concretamente sobre las torturas, se ha trasladado a los pasillos del poder en EEUU así como a sus medios de comunicación.
El presidente Barack Obama desde la Casa Blanca ha lanzado una ofensiva contra las prácticas de las distintas instancias norteamericanas que utilizan la tortura como forma de humillar y deshumanizar a los individuos que son identificados como amenazas a la seguridad nacional de EEUU. Obama plantea que la “técnica” asociada con la tortura produce muy pocos resultados y, más bien, ha desprestigiado a EEUU en la comunidad internacional.
Según el escritor mexicano Carlos Fuentes, el ex-vice-presidente de EEUU, Dick Cheney (2001-2009), se ha levantado como moderno Torquemada, para defender la nueva fe reciclada del “American Century” en el hemiciclo del Congreso norteamericano.
Cheney admitió ante los senadores que los torturados, “combatientes ilegales” en el lenguaje del gobierno de EEUU, eran vestidos con "chalecos explosivos, sus heridas escarbadas con un pie, sus dolores aumentados por pentotal sódico (y recibían) la amenaza de cortarles los ojos".
Cuando el senador John McCain le hizo una pregunta, Cheney le dijo: "Cierra la boca. Todos estamos aburridos de tus apologías contra la tortura. ¿Por qué no te unes al marica Specter (también senador) y te vas del otro lado? Cheney calificó a Obama, como "la delicada orquídea de Harvard" y lo acusó de "arrimarse a dictadores grasosos, dándoles besos a esos comadrejas europeos a los que nuestros militares liberaron".
Cheney declaró en la audiencia que entre los métodos de tortura autorizados por la Casa Blanca de George Bush se encontraban retirarle medicinas a los detenidos, simular que se les ahogaba, el uso de serruchos para intimidar e informes falsos sobre la muerte de un hijo del detenido.
Según The New York Times, la Casa Blanca aprobó a principios de la gestión de Bush el uso extremo y secreto de la tortura, e incluso la "desaparición" de los torturados. Cheney, en aquel entonces, insistió en su política de brutalidad y tortura y logró una orden ejecutiva autorizando los actos de coerción (los mismos que el ex vicepresidente defendió en el comité senatorial).
Condoleezza Rice fue la que recomendó el reconocimiento público de que EEUU tenía detenidos sospechosos de ser terroristas. Cuando este procedimiento fue aprobado en la Casa Blanca, Alberto Gonzales, el procurador general de Bush, propuso la teoría de la "inmaculada concepción": llevar los prisioneros a Guantánamo, sin admitir que antes estuvieron secretamente detenidos.
John Yoo, abogado del gobierno y co-autor de los “memorandos sobre la tortura”, sentó doctrina al señalar que “la víctima debe experimentar dolor o sufrimiento intenso, del tipo equivalente al dolor asociado a una herida física de gravedad, tan grave que provocaría la muerte, la falla de un órgano, o un daño permanente que provoque la pérdida de una función corporal importante”. El Juez Baltasar Garzón, de la Audiencia Nacional de España, está procediendo con una investigación contra los llamados “Seis de Bush”, que incluye a Yoo y al ex procurador, Alberto Gonzáles.
Carlos Fuentes quien destapó las declaraciones de Cheney es más optimista en relación con Obama. Señala que “Obama trae una experiencia legal y una cultura jurídica que vienen a llenar el inmenso vacío dejado por la era Bush-Cheney. Al alegato de Cheney (la tortura era necesaria para la seguridad) Obama da a entender que la información obtenida bajo tortura suele o puede ser falsa, como lo demuestra la experiencia a posteriori de la era Bush-Cheney”. Además, agrega, que según Obama “la seguridad nacional no implica la violación de la juridicidad nacional o internacional. Al contrario, el apego al derecho desarma al enemigo y la violación del derecho nos asimila a él”.
En la década de 1950 el presidente Eisenhower logró poner fin a la “cacería de brujas” cuando logró destruir el movimiento sindical y, de paso, acabar con los militantes comunistas en EEUU sospechosos de desleales. ¿Podrá poner Obama fin a la “guerra contra el terrorismo” y a los abusos que desarrollaron sus promotores en las posiciones más elevadas del gobierno del presidente Bush?
Panamá, 28 de mayo de 2009.
domingo, 31 de mayo de 2009
viernes, 22 de mayo de 2009
Martinelli nombra un gabinete empresarial
El presidente electo Ricardo Martinelli, quien tomará posesión el 1° de julio, no dejó pasar mucho tiempo para hacer sentir su compromiso con la clase empresarial panameña. Además, el modelo neoliberal es mezclado con un fuerte compromiso con los capitales nacionales.
El programa de Martinelli reconoce los intereses de EEUU y la prioridad que debe darle a las políticas de las instituciones financieras internacionales. En ese sentido le dará seguimiento a los compromisos adquiridos por el gobierno saliente. De igual manera, se ha declarado partidario de los acuerdos militares que Panamá tiene con EEUU. No está muy claro si entre sus planes está profundizar esos pactos.
En forma abierta, Martinelli y sus colaboradores han manifestado que no tolerarán protestas sociales de los trabajadores, educadores o comunidades. La represión al pueblo indígena por parte de la Policía Nacional no ha sido objeto de comentario por parte de quienes llegarán al poder en menos de seis semanas. Martinelli privilegia la utilización de las cuencas para la generación de energía eléctrica.
A pesar de esta inclinación, los sectores empresariales, que apoyaron las aspiraciones de Martinelli, se han sorprendido por los nombramientos realizados por el presidente-electo para ocupar posiciones en su consejo de gabinete. La mayoría de las figuras escogidas no tienen experiencia pública y sus especialidades se encuentran muy lejos de las responsabilidades que van a asumir. Hay un número plural de ministros-designados que vienen del mundo mediático, un indicio que el presidente-electo está impactado por su propio éxito en la manipulación de los medios de comunicación que lo llevaron al triunfo electoral.
El consejo de gabinete tiene 13 ministros de Estado (sin incluir los nombrados por decreto presidencial, modalidad introducida por el actual gobierno saliente). Un total de seis ministros son del Partido Cambio Democrático (CD) y cercanos colaboradores. El vicepresidente del CD, Roberto Henríquez, fue designado ministro de Comercio e Industrias, cartera ligada a las inversiones extranjeras. Martinelli designó a su abogada, Dora Cortés, para encargarse de la cartera de Trabajo.
Los nombramientos que más llamaron la atención fueron los de Salud, donde designó a su médico de cabecera. En Educación nombró a la periodista Lucy Molinar y en Desarrollo Social, quedó el popular presentador de televisión, Guillermo Ferrufino. Como ministro de la Presidencia, Martinelli tendrá a su jefe de campañas electorales ( 2004 y 2009), Demetrio “Jimmy” Papademetriu.
El Partido Panameñista (PP), que es la organización política más grande de la Alianza por el Cambio, sólo contará con tres ministros. El vicepresidente electo de la República, Juan C. Varela será el canciller. Alberto Vallarino C. quedó a la cabeza del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Vallarino y Varela se perfilan como precandidatos a la Presidencia para 2014. Al PP le tocó también el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).El tercer partido de la Alianza, Unión Patriótica, sólo tendrá el Ministerio de Gobierno y Justicia con Raúl Mulino al mando. Este despacho quedó menguado al nombrarse a un director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, cercano a EEUU y sin vínculos con los partidos de la Alianza. Los ministerios de Vivienda, Obras Públicas y de Asuntos del Canal quedaron en manos de empresarios de la construcción que velarán por sus intereses.
Panamá, 21 de mayo de 2009.
El programa de Martinelli reconoce los intereses de EEUU y la prioridad que debe darle a las políticas de las instituciones financieras internacionales. En ese sentido le dará seguimiento a los compromisos adquiridos por el gobierno saliente. De igual manera, se ha declarado partidario de los acuerdos militares que Panamá tiene con EEUU. No está muy claro si entre sus planes está profundizar esos pactos.
En forma abierta, Martinelli y sus colaboradores han manifestado que no tolerarán protestas sociales de los trabajadores, educadores o comunidades. La represión al pueblo indígena por parte de la Policía Nacional no ha sido objeto de comentario por parte de quienes llegarán al poder en menos de seis semanas. Martinelli privilegia la utilización de las cuencas para la generación de energía eléctrica.
A pesar de esta inclinación, los sectores empresariales, que apoyaron las aspiraciones de Martinelli, se han sorprendido por los nombramientos realizados por el presidente-electo para ocupar posiciones en su consejo de gabinete. La mayoría de las figuras escogidas no tienen experiencia pública y sus especialidades se encuentran muy lejos de las responsabilidades que van a asumir. Hay un número plural de ministros-designados que vienen del mundo mediático, un indicio que el presidente-electo está impactado por su propio éxito en la manipulación de los medios de comunicación que lo llevaron al triunfo electoral.
El consejo de gabinete tiene 13 ministros de Estado (sin incluir los nombrados por decreto presidencial, modalidad introducida por el actual gobierno saliente). Un total de seis ministros son del Partido Cambio Democrático (CD) y cercanos colaboradores. El vicepresidente del CD, Roberto Henríquez, fue designado ministro de Comercio e Industrias, cartera ligada a las inversiones extranjeras. Martinelli designó a su abogada, Dora Cortés, para encargarse de la cartera de Trabajo.
Los nombramientos que más llamaron la atención fueron los de Salud, donde designó a su médico de cabecera. En Educación nombró a la periodista Lucy Molinar y en Desarrollo Social, quedó el popular presentador de televisión, Guillermo Ferrufino. Como ministro de la Presidencia, Martinelli tendrá a su jefe de campañas electorales ( 2004 y 2009), Demetrio “Jimmy” Papademetriu.
El Partido Panameñista (PP), que es la organización política más grande de la Alianza por el Cambio, sólo contará con tres ministros. El vicepresidente electo de la República, Juan C. Varela será el canciller. Alberto Vallarino C. quedó a la cabeza del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Vallarino y Varela se perfilan como precandidatos a la Presidencia para 2014. Al PP le tocó también el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).El tercer partido de la Alianza, Unión Patriótica, sólo tendrá el Ministerio de Gobierno y Justicia con Raúl Mulino al mando. Este despacho quedó menguado al nombrarse a un director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, cercano a EEUU y sin vínculos con los partidos de la Alianza. Los ministerios de Vivienda, Obras Públicas y de Asuntos del Canal quedaron en manos de empresarios de la construcción que velarán por sus intereses.
Panamá, 21 de mayo de 2009.
sábado, 16 de mayo de 2009
La resistencia heroica del pueblo naso
Mientras que Panamá se encontraba inmersa en las elecciones, que eligió como nuevo mandatario al empresario Ricardo Martinelli, en lo más profundo del país se está dando una batalla por la sobrevivencia de un pueblo indígena. Los poblados indígenas naso-teribe de San San y San San Druy – en Bocas del Toro - fueron destruidos el 30 de marzo del presente por maquinaria de la empresa Ganadera Bocas, S.A. que en compañía de agentes de la Policía Nacional nivelaron la escuela, la iglesia y el centro de la Cultura Naso, así como 30 viviendas tradicionales.
Después de las elecciones, la población en las comunidades indígenas naso vivieron nuevamente momentos tensos cuando personal de la empresa Ganadera Bocas amenazó a los pobladores con arma de fuego y la maquinaria de la empresa continuó su labor de destrucción en los alrededores de las comunidades.El capataz de la empresa ganadera, Roberto Audibeth, quien supervisa la labor de la maquinaria pesada de la Ganadera Bocas en el área, desenfundó su arma y profirió amenazas frente a varios de los pobladores de las comunidades indígenas, las cuales fueron destruidas en su totalidad a fines de marzo.Durante el fin de semana la maquinaria arrancó árboles a orillas del río San San y causó daños a un puente peatonal que da acceso a los pobladores del área. El lunes personal de la empresa bloqueó la carretera que conduce a más de 8 comunidades indígenas de la región al abrir una profunda zanja en la carretera.Luis Gamarra, representante de la comunidad naso en el grupo que acampa en Plaza Catedral en Ciudad de Panamá desde hace más de tres semanas, declaró que "la comunidad exige una respuesta inmediata de las autoridades ante las constantes amenazas con armas de fuego que hacen los administradores de la finca de Ganadera Bocas, así como la obstrucción de la servidumbre pública que conduce a varias comunidades".
El comunicado que se transcribe fue preparado por los líderes del pueblo naso y repartido entre los periodistas que llegaron a las inmediaciones de la Plaza de Independencia en el Casco Viejo de la ciudad de Panamá. La declaración destaca la decisión inquebrantable de quienes están luchando por la defensa de una cultura que el gobierno panameño está dispuesto a exterminar. Las familias desalojadas se han resistido a abandonar sus tierras ancestrales y llevan 43 días durmiendo a la intemperie. Al mismo tiempo, una delegación de indígenas naso, incluyendo al rey naso, Valentín Santana, cumplen un mes de acampar en la Plaza de la Independencia, a pocos metros de la Presidencia.
Activistas panameños y del mundo se solidarizan con ellos, mientras el Gobierno Nacional sigue bloqueando toda solución justa que les devuelva la tranquilidad a las familias para volver a sus tierras y comenzar a reconstruir sus vidas.
Ejemplo de solidaridad fue el Festival y campamento “Todos somos Naso”, que se llevó a cabo el pasado fin de semana reuniendo por 48 horas en la Plaza a cientos de personas y una treintena de artistas que presentaron su música en medio de actos culturales. Las acciones de protesta y solidaridad se intensificarán en la medida en que el Gobierno ignore el sacrificio humano de los naso.
Panamá, 14 de mayo de 2009.
Después de las elecciones, la población en las comunidades indígenas naso vivieron nuevamente momentos tensos cuando personal de la empresa Ganadera Bocas amenazó a los pobladores con arma de fuego y la maquinaria de la empresa continuó su labor de destrucción en los alrededores de las comunidades.El capataz de la empresa ganadera, Roberto Audibeth, quien supervisa la labor de la maquinaria pesada de la Ganadera Bocas en el área, desenfundó su arma y profirió amenazas frente a varios de los pobladores de las comunidades indígenas, las cuales fueron destruidas en su totalidad a fines de marzo.Durante el fin de semana la maquinaria arrancó árboles a orillas del río San San y causó daños a un puente peatonal que da acceso a los pobladores del área. El lunes personal de la empresa bloqueó la carretera que conduce a más de 8 comunidades indígenas de la región al abrir una profunda zanja en la carretera.Luis Gamarra, representante de la comunidad naso en el grupo que acampa en Plaza Catedral en Ciudad de Panamá desde hace más de tres semanas, declaró que "la comunidad exige una respuesta inmediata de las autoridades ante las constantes amenazas con armas de fuego que hacen los administradores de la finca de Ganadera Bocas, así como la obstrucción de la servidumbre pública que conduce a varias comunidades".
El comunicado que se transcribe fue preparado por los líderes del pueblo naso y repartido entre los periodistas que llegaron a las inmediaciones de la Plaza de Independencia en el Casco Viejo de la ciudad de Panamá. La declaración destaca la decisión inquebrantable de quienes están luchando por la defensa de una cultura que el gobierno panameño está dispuesto a exterminar. Las familias desalojadas se han resistido a abandonar sus tierras ancestrales y llevan 43 días durmiendo a la intemperie. Al mismo tiempo, una delegación de indígenas naso, incluyendo al rey naso, Valentín Santana, cumplen un mes de acampar en la Plaza de la Independencia, a pocos metros de la Presidencia.
Activistas panameños y del mundo se solidarizan con ellos, mientras el Gobierno Nacional sigue bloqueando toda solución justa que les devuelva la tranquilidad a las familias para volver a sus tierras y comenzar a reconstruir sus vidas.
Ejemplo de solidaridad fue el Festival y campamento “Todos somos Naso”, que se llevó a cabo el pasado fin de semana reuniendo por 48 horas en la Plaza a cientos de personas y una treintena de artistas que presentaron su música en medio de actos culturales. Las acciones de protesta y solidaridad se intensificarán en la medida en que el Gobierno ignore el sacrificio humano de los naso.
Panamá, 14 de mayo de 2009.
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